El primero es usar un hielo para endurecer el chicle (también puedes meter ésta en el congelador) y, cuando lo esté, cogeremos un cuchillo para raspar el mismo. Los restos podemos quitarlos con un poquito de aguarrás.
Otro sistema a utilizar puede ser colocar una hoja de periódico encima del chicle y poner la plancha bien caliente. Normalmente el chicle se derrite y queda adherido al periódico.
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