Nguyen Thi Phuong dice tener 26 años, pero luce como una septuagenaria. Su calvario comenzó en el 2008, luego de una grave intoxicación con mariscos. La joven llevaba apenas dos años de casada y no podía costear una visita al hospital, así que trató el mal combinando remedios de una farmacia cercana con medicina tradicional. La urticaria y las ronchas desaparecieron, pero poco a poco su rostro se arrugó y la piel de todo su cuerpo se tornó flácida.La misteriosa afección, sin embargo, no ha tenido consecuencias internas: tiene el ciclo menstrual, cabello, dentadura, ojos y lucidez mental de una mujer en sus 20.
El golpe ha sido muy duro. En tres años Phuong ha tocado todas las puertas que su precaria situación económica le permite y aunque nadie tiene una respuesta definitiva, aún guarda esperanzas de hallar una cura que le devuelva su juventud. Mientras, esconde su rostro detrás de una máscara cuando sale a la calle, para evadir las miradas indiscretas, y ha decidido no tener hijos.
Afortunadamente, su esposo Nguyen Thanh Tuyen, de 33 años, cree en el amor más allá de la apariencia física y asegura quererla como el primer día.
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