martes, 6 de diciembre de 2011

“Acero puro”: Noche en el ring

No es una película original, pero sí una decente producción comercial cuyas dos horas de metraje se pasan volando. Abstenerse aquellos espectadores que confunden la emotividad con la sensiblería.

“Doce en casa”, “La Pantera Rosa”, “Noche en el museo 2?… Menuda filmografía, ¿verdad? Y es que con semejante currículo no esperaba nada bueno de Shawn Levy, un realizador cuyo nombre enseguida provoca que me eche a temblar. Sin embargo, con “Acero puro” (ver tráiler) ha logrado la que hasta el momento es la mejor película de su carrera. Cierto que no es un mérito especialmente destacable, pero es que hablamos de una cinta que cumple todos y cada uno de los requisitos necesarios para satisfacer al tipo de público al que va dirigida. Por desgracia, en la taquilla norteamericana no le ha ido tan bien como les hubiera gustado a los responsables de DreamWorks, pero, en fin, ahí está el mercado internacional para arreglar estos desaguisados (además, el filme costó 80 millones de dólares, por lo que tampoco se puede considerar una desmedida superproducción de Hollywood).

Seamos sinceros, el argumento de “Acero puro” dista de ser original, puesto que nos introduce de lleno en una situación que ya hemos visto en otro tipo de propuestas cinematográficas, sólo que dentro de una ambientación distinta. Así, un padre ha de cuidar de su hijo de once años tras el fallecimiento de la madre de éste (conviene señalar que nunca quiso conocer a su vástago). El individuo en cuestión se gana la vida preparando robots para que luchen en un cuadrilátero, y todo ello debido a que el boxeo tradicional ha desaparecido (en su día él mismo fue un afamado púgil). No hay que ser un lince para averiguar que, durante el tiempo en el que ambos estén juntos, irán conociéndose mejor y cogiéndose cariño el uno al otro. Es posible que a determinados espectadores este largometraje les parezca un tanto ñoño y sensiblero, pero, bajo mi punto de vista, las emociones que desprende resultan sinceras y gratificantes.

Por otro lado, el filme presenta un adecuado ritmo, algo particularmente loable si tenemos en cuenta que no nos hallamos ante un interminable espectáculo de acción en el que las máquinas son las auténticas protagonistas del relato (como en “Transformers”), sino que predominan los pasajes en los que se desarrollan las relaciones entre los personajes. Al respecto, y a pesar de sus más de dos horas de duración, la película es amena y no se hace pesada en ningún instante. En cuanto a su apartado técnico, Levy cumple bastante bien su oficio de artesano, por no hablar de que existe una lograda combinación de efectos especiales digitales y elementos animatrónicos. Por último, mencionar al reparto, donde Hugh Jackman vuelve a hacer gala de su incuestionable carisma delante de las cámaras. A su lado está el pequeño Dakota Goyo, siempre correcto, y Evangeline Lilly, quien, por fortuna, vuelve a demostrarnos que hay vida más allá de “Perdidos”. En definitiva, un decente título comercial que satisfará de manera singular al público familiar.

Calificación: 6/10


Imágenes de “Acero puro”, película distribuida en España por Buena Vista International © 2011 Touchstone Pictures, Paramount Pictures y DreamWorks. Todos los derechos reservados.

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